En 1921 se reconoció la alergia al polvo por primera vez, el polvo doméstico cómo alérgeno. Comprobaron que muchos pacientes con rinitis o asma, daban positivo en pruebas alérgicas en muestras de polvo obtenidas de sus propias casas.

Actualmente se conoce que el polvo de la “casa” es la principal fuente de alérgenos del interior de las viviendas. El polvo es un ecosistema compuesto de materia orgánica e inorgánica; el material inorgánico no produce sensibilización alérgica, sin embargo el material orgánico compuesto por piel humana, fibras, esporas de hongos, bacterias, polen, insectos, caspa animal, virus, restos de alimentos y ácaros, es el que puede actuar como alérgeno.

Cualquier partícula orgánica de polvo que pueda estar suspendida en el aire puede actuar como alérgeno, al ser inhalada llega hasta las vías respiratorias creando una respuesta IgE.

IgE (Inmunoglobulina E) es un anticuerpo presente en los mamíferos.

Ante una alergia el sistema inmunitario trata a una sustancia inofensiva, como el polvo o el polen, como una amenaza. Para combatirla produce anticuerpos IgE.

En la actualidad, en los países desarrollados las personas pueden llegar a permanecer hasta un 95% de su tiempo en espacios cerrados, cuando una persona pasa largos periodos de tiempo en estos ambientes cerrados, respira aire rico en sustancias orgánicas potencialmente alergicas, facilitando la aparición de alergia al polvo;  además en el desarrollo del asma los alérgenos presentes en el interior de las viviendas son los más importantes.

¿Qué son los ácaros?

Los ácaros son la principal fuente de alérgenos en el polvo de las viviendas.

Son una subclase de arácnidos, uno de los grupos más antiguos de animales terrestres  la mayoría invisibles al ojo humano, abundan en lugares de mucha vegetación, en los productos de deshecho en descomposición, en los domicilios se encuentran especialmente en sábanas,  colchones, almohadas, cortinas, peluches, muebles blandos (como sofás) y alfombras.

Se calcula que sólo 25 de las más de 40.000 especies de ácaros descritas están relacionadas con enfermedades alérgicas.

La principal causa de alergia a los ácaros son las partículas fecales que producen, con capacidad de producir síntomas alérgicos, en la mayoría de casos son rinitis (estornudos, picor nasal, goteo nasal y congestión nasal intensa; estos síntomas suelen ceder al abandonar el domicilio y reaparecer por la noche al acostarse), y asma; el continuo contacto de la piel con estos ácaros genera irritación, llamada dermatitis atópica que causa comezón e inflamación en la piel.

El punto clave para evitar las molestias de la alergia al polvo es la limpieza, la presencia de ácaros no significa una falta de limpieza en el hogar, estos microscópicos arácnidos son habitantes naturales del entorno doméstico, pero si que podemos prevenir y controlar su aparición.

MEDIDAS DE CONTROL PARA PREVENIR LA APARICIÓN DE ÁCAROS.

  • Ventilar la habitación, abrir las ventanas y airear el hogar por unos 15 minutos al día, es una buena forma de impedir que se acumulen las partículas de polvo y ácaros.

  • Ingresar luz solar a las habitaciones, los ácaros se refugian entre los tejidos evitando la luz solar.

  • Limpiar el colchón es importante porque es donde más tiempo se pasa en contacto con los ácaros.

  • Eliminar del dormitorio las alfombras y todos los objetos que acumulen polvo

  • utilizar fundas antiácaros en el colchón y la almohada (el colchón y la almohada deben aspirarse durante 10 minutos una vez al mes y exponerlos al sol durante 30 minutos 2 o 3 veces al año)

  • realizar una limpieza periódica de sofás, moquetas y otras zonas de la casa

  • revisar periódicamente el domicilio y reparar los problemas de humedad que se detecten

  • Realizar una limpieza profunda en primavera y en otoño, son las temporadas donde suelen aparecer más ácaros.

  • Usar purificadores de aire que matan los ácaros presentes en el aire.

El agua ozonizada es idónea para una limpieza profunda de alfombras, moquetas, tapicerías, ropa de cama, edredones, mantas, colchones… permite conseguir gran desinfección utilizando solo agua con ozono disuelto, prescindiendo de limpiadores químicos que pueden provocar y desencadenar trastornos en la salud.