A la bendición de tener un bebé y disfrutar de los primeros meses de su vida, siendo testigos de cada paso, de cada hazaña, de cada nueva sorpresa, se le une también el trabajo necesario para cuidarlo, un esfuerzo extra que suele ser extenuante en muchas ocasiones. Siempre se suele decir que los padres dejan de dormir en cuanto nacen sus hijos, porque los mantienen despiertos con lloros y necesidades cuando son pequeños, y cuando crecen, el insomnio llega por la propia preocupación de saber cómo estarán cuando salen por la noche.

De lo que no cabe duda es que los bebés necesitan cuidados especiales prácticamente en todo lo que hacen, y no solo ellos mismos, sino también todo lo que tocan y se ponen. Los cuidados necesarios para mantener la ropita del bebé en óptimas condiciones no son como los del resto de nuestras prendas. Dadas las necesidades especiales de los pequeños y la sensibilidad de su piel, tenemos que preparar su ropa de una forma diferente, para prevenirles de cualquier tipo de mal. Y aquí vamos a dar algunas pautas clave para conseguirlo de una manera fácil y cómoda.

Consejos para cuidar la ropa del bebé

Lo primero es saber qué tipo de ropa estamos comprando. Toda la ropa de bebé suele ser adecuada a la piel más sensible de los niños, pero el material y el tejido del que están hechas cambia bastante. Usualmente suelen ser tejidos muy delicados, como el algodón o el lino, que de ser lavados junto a prendas de tejidos más resistentes podrían resentirse. Por eso debemos lavar la ropa de bebé siempre aparte de la ropa de adultos, ya que suele ser más delicada. Y evidentemente, tendremos mucho cuidado a la hora de incluir detergentes, suavizantes y demás.

Y es que la mayoría de detergentes que se utilizan hoy en día pueden ser demasiado fuertes para los niños, incluyendo algunos que están específicamente ideados para ellos. Si queremos que toda la ropa de nuestro bebé esté en perfectas condiciones y quedarnos tranquilos en cuanto a la ausencia no solo de tóxicos, sino también de bacterias y demás, lo mejor es utilizar agua ozonizada en nuestra lavadora, a través de las máquinas de ecoWORLD, que se encargarán de limpiar por completo esa ropa más delicada sin la necesidad de utilizar ningún detergente y mucho menos lejías y otros productos similares que podrían desgastar rápidamente la ropa de nuestro bebé.

La especial sensibilidad de la piel del bebé, el factor clave

Desde el momento de su nacimiento, el bebé pasa a vivir “desprotegido” en nuestro mundo, a merced de todo lo que le pueda afectar. El cambio de estado, de estar en el vientre de su madre, donde tenía todo lo que podía desear, a estar fuera y depender de los adultos para sus cuidados, puede ser demasiado intenso. Estamos hablando de un ser en formación, que todavía tiene que desarrollarse, y cuyas necesidades especiales hay que tener muy en cuenta.

La piel de los bebés, por ejemplo, es más fina y sensible que la de los adultos. Eso significa que, para evitar sustos y males mayores, deberíamos protegerla especialmente. Y no solo estamos hablando de la ropa que le pongamos, sino también de sus sábanas, de sus baberos, de sus mantas e incluso de sus muñecos de peluche. Todo debe ser esterilizado a la hora de lavarlo, y hacerlo con productos especiales que no hieran la sensibilidad de la piel del crío. Por eso nosotros recomendamos el uso de las máquinas de ozonización, que logran un resultado espectacular en este sentido.

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